Ayer nos llamó un antiguo cliente al que habíamos reformado sus oficinas hace ya un par de años, gente encantadora por cierto.
Nos comentó que estaban pensando en reformar el baño de otra de sus oficinas en el centro y como sabe que nuestro presupuesto es sin compromiso quería saber más menos lo que le costaría.
Asi que, como solemos hacer, concertamos una cita y nos acercamos hasta allí para comentar el trabajo y asesorarle en la reforma. Nos enseñó un dibujo en el que había transformado el actual servicio de caballeros en dos servicios, uno de ellos adaptado para minusvalía, con nuevos inodoros, urinarios y lavabos en distintas ubicaciones.
Bien, algo que es fundamental a la hora de reformar un baño es:
- Debemos saber dónde están las bajantes generales y tratar de que el o los inodoros nunca estén lejos de las mismas, ya que de otra manera, estos no desaguarán bien o directamente no funcionarán. Siempre hay soluciones alternativas pero pueden resultar o muy caras o poco prácticas. Lo mismo nos pasa con el resto de sanitarios, pero los más importantes y complicados son el inodoro y el plato de ducha.
- Aunque sobre plano pueden caber Platos, bañeras, lavabos e inodoros, debemos entender que tienen que poderse usar cómodamente, debe haber espacio para entrar o abrir una puerta, espacios para levantarse del inodoro, salir de un plato de ducha o lavarse las manos.

- Y por último, en este caso concreto, la creación de un baño adaptado en un espacio público conlleva el poder respetar unas medidas concretas para la movilidad y acceso de una persona discapacitada.

Finalmente, lo más aconsejable fue lo que hizo nuestro cliente, llamarnos y ver la obra in situ.
Un profesional te aconsejará sobre el espacio, la comodidad, la practicidad y la estética.
Hay veces que parece muy fácil una reforma, pero en la práctica no lo es, sobre todo si lo que queremos es cambiar la distribución actual de nuestro baño cambiando la posición de los sanitarios.
